
La biología sintética es el diseño de nuevas partes, dispositivos y sistemas biológicos. Pero también es el rediseño de sistemas biológicos naturales, ya existentes, para aplicaciones útiles (http://syntheticbiology.org/). Estos desarrollos científicos adquieren altas inversiones por verse en ellos grandes ventajas médicas. Es posible generar sistemas biológicos manipulados para el servicio humano. También en el campo de la industria hay grandes flujos de dinero por la investigación de nuevas formas de explotación de la naturaleza.
Pero junto con estos avances, los problemas económicos aparecen. En este punto de vista la economía es la parte que calcula la eficiencia. Con el fin de la eficiencia, la economía incluye la ética y la política. Puesto que la ingeniería biológica tiene implicaciones prácticas, se sabe que las consecuencias son de doble significación; son buenas y malas. Desde el punto de vista de la ética y la política, las cosas son buenas o malas; y son eficientes o ineficientes desde el punto de vista de la economía. Pero también para la ingeniería biológica, la eficiencia es un fin. Es necesario pues asegurarnos de la eficiencia en la biología sintética.
Desde allí, la OCDE entiende por bioeconomía un modelo diseñado y planificado para la política económica hacia el año 2030. La bioeconomía también se ha considerado como un nuevo paradigma en la ciencia económica. En tanto que las ciencias biológicas han desarrollado productos y servicios biotecnológicos, es claro ver que ellos tienen impactos potenciales en la economía en general. Por lo tanto también hay consecuencias en el campo social y político (http://www.oecd.org/futures/bioeconomy.htm).
El propósito es la sustentabilidad del medio ambiente. Y desde ese punto ambientalista, la programación del futuro se basa en medidas macroeconómicas. Las variables microeconómicas pueden verse sacrificadas por las macroeconómicas. Los intereses individuales habrán de ser sustituidos por los comunitarios; y los intereses nacionales cambiados por los mundiales.
Estados Unidos y Canadá son miembros de la OCDE desde 1960; México desde 1994.





















