La salud es un bien indispensable para todos los seres humanos, pero también para todos los seres vivos, como plantas y animales. La salud también es necesaria para la vida ecológica y social, entre las especies, dentro y fuera de ellas.
Las personas, en su vida social, actúan de acuerdo a su propio juicio. Hay quienes tienen preferencias morales y éticas, con respecto su propio comportamiento individual, que se oponen al de la voluntad general, o al apropiado para la utilidad general.
Las sociedades democráticas modernas tienen formas de organización social basadas en la libertad política y económica de los individuos. Las instituciones tienden a ser instrumentos sociales de la voluntad de los individuos. La sociedad, en la base, es entendida como el agregado de elementos individuales, que son las personas. La salud aquí es referida principalmente a la de los individuos. Y la salud pública, en base a esta filosofía, se entiende como la suma de la salud de los individuos que componen una sociedad.
Pero la doctrina del liberalismo pierde aplicación en un concepto de salud pública que reconoce que las políticas públicas trascienden en el espacio privado de los individuos. Penetran en lo privado, las reglas públicas, justificadas por el bien social común, siguiendo a J. S. Mill.
En oposición, se piensa que las sociedades no son simples agregados de individuos, o colecciones matemáticas de elementos. La comunidad es ya un ente diferenciado a los individuos que la componen, de acuerdo con Durkheim. La salud pública por tanto, no refiere en especial la salud de los individuos, sino la de la comunidad, la cual tiene su propia personalidad, su propio comportamiento, y sus propias patologías.
Teóricamente, podemos pensar al hombre como un individuo naturalmente racional y autointeresado. O, por el contrario, que existen estructuras coercitivas, independientes a la voluntad de los individuos, que mantienen a la comunidad en unidad y cohesión. Muchas de esas estructuras se mantienen por la fuerza de los lazos interindividuales, en lo geográfico, en lo emocional, y en lo económico.
La salud pública presenta de inmediato el problema de la agencia y la estructura, y en la sociología, el problema epistemológico, y metodológico, de cómo estudiar al hombre y la sociedad, si desde el paradigma de las ciencias naturales, o por medio de estadísticas; o si se usan metodologías especiales propias para objetos de estudio intencionales, irracionales, altruistas, diferentes y contextualizados.
Así, tenemos en la actualidad paradigmas científicos de estudios sociales, unos individualistas, y otros colectivistas. Pero la teoría de sistemas ofrece un campo de estudios que puede cubrir la verdad de esas metodologías, o las puede complementar, o incluso, puede desvelar muchos aspectos que ellas tienden a velar. Esto es teóricamente.
Pero se dice que la ciencia conduce a la acción. Y vemos que el individualismo metodológico está acorde con el sistema neoliberal en la organización social, política y económica de las comunidades. El neoliberalismo está impuesto en la mayor parte de los gobiernos del mundo, y se conoce este fenómeno como globalización. En esta forma se busca el respeto por la libertad de autodeterminación de los individuos, pero también de las naciones, y de sus estados confederados.
Por otra parte, el colectivismo metodológico, como ciencia teórica, intenta ver que las comunidades presentan fenómenos propios e independientes de las acciones y voliciones de los individuos. Desde esta perspectiva, en la acción política, se buscan organizaciones más fuertes comunitariamente, restando libertades individuales, por ejercicios institucionales que obligan a las personas a comportamientos impuestos por las reglas estatales. Los gobiernos socialistas, desde la visión neoliberal, son gobiernos totalitarios y autoritarios, que limitan las posibilidades del mercado, y la libertad natural de los movimientos en los precios de las mercancías, la oferta y la demanda. Se limita la producción, y se limita también el consumo. Y se limita por tanto la libertad política, y moral, de la autodeterminación.
La perspectiva teórica de los sistemas se ha presentado de ordinario como un balance entre el individualismo y el colectivismo. Y en lo político, se ve en la teoría de sistemas una oportunidad también de balancear las políticas de libertad del individualismo, y las políticas de bienestar social del colectivismo.
Este es un campo de estudio que invita a la profundización, y encuentra una interesante aplicabilidad en el espacio de la salud pública, y otras especialidades pragmáticas.





















