Antes comer que ser cristiano. Los bienes materiales son condición necesaria para la satisfacción de las necesidades más espirituales como la libertad. Parece que un ser en condiciones de salud, está en una situación más favorable para ser libre, que aquel que no está sano corporalmente.
Sin embargo, tanto la libertad como la salud, aunque son bienes de satisfacción individual, el hombre, como un ser esencialmente social, conoce que la salud individual depende, en buena medida, de la salud de la comunidad, o de la sociedad. Así mismo, en lo que toca a la libertad individual, ésta está enmarcada en un contexto social, en donde la libertad es relativa, y dependiente de la libertad social.
La libertad puede ser entendida como un bien individual, y siempre conseguida sólo después de suprimir las fuerzas estructurales de la sociedad. Esta libertad, opuesta a los intereses generales de las comunidades, es la libertad liberal. Y así entendida, la libertad del individuo está siempre en tensión con las relaciones sociales. El caso del ser humano se presenta pues en una situación de eterna lucha entre fuerzas opuestas.
Por el contrario, la libertad humana puede ser entendida no al modo liberal, sino comprendiendo que el ser humano es esencialmente social, por lo que se espera que la libertad también sea social. La libertad individual solo se cumple, como autonomía, desde que las reglas son internalizadas, para la realización del ser social humano. La libertad, no es pues, una lucha contra la sociedad, sino una cooperación con ella. Las reglas de la sociedad no son así heterogéneas, sino que son parte del ser mismo del ser humano. Respetar las reglas sociales no es el sometimiento a una ley de heteronomía, sino que es el respeto a las reglas del propio individuo, siempre que reconoce que esas reglas no son exteriores, sino que le vienen de adentro, entendiéndose a esta libertad como un estado de autonomía.
Cuando el bien es la salud, uno puede suponer que la lucha social por este bien implica la lucha entre los individuos para conseguirlo. Sin embargo, la salud también puede ser obtenida por medio de la cooperación social, como cuando consideramos enfermedades de rápida propagación, o con otras características de epidemia o pandemia. En estos casos, la cooperación es imperativa. Al igual que la libertad, la salud se realiza solamente por medio de un proceso de negociación entre los intereses individuales y el bienestar social. La salud individual requiere de un cierto sacrificio de los intereses individuales para con el bien social. Pero se espera que el bienestar social no solicite la total desaparición de la realización de la voluntad individual de las personas. Se está buscando pues un equilibrio entre la libertad individual, y las estructuras sociales. Igualmente, se busca un equilibrio entre los intereses de salud individual y su correspondiente contexto de salud social, o pública. La salud, conoce así su problemática, entre lo público y lo privado.
Las situaciones de conflictos de intereses pueden ser estudiadas de manera formal como con la teoría de juegos, o ben, de manera interpretativa, como por medio de estudios antropológicos o etnográficos. Los estudios formalizados, como inicio, intentan una definición de agente individual, para el cual es necesario considerarlo de una manera simplificada y estandarizada. El concepto de agente requiere así de una idea de equipotencialidad entre los individuos. Este modelo de análisis del comportamiento de los individuos, se ha supuesto de importante aplicación en los estudios de la economía, en donde los individuos son comprendidos como seres autointeresados y racionales económicos; y en eterno conflicto con los demás competidores en una sociedad capitalista.
Por el contrario, la metodología antropológica reconoce que los agentes individuales no pueden ser reducidos a relaciones de equipotencialidad. Cuando se revisan los contextos sociales se aparecen claras algunas relaciones de poder no necesariamente igualitarias, por lo que los procesos de negociación adquieren una tendencia marcada por el peso o gravitación de un agente de mayor poder con relación a otro de menor poder.
Necesitamos comprender las situaciones de ventajas y de desventajas, de libertades relativas, y de la salud en sus dimensiones privadas y públicas. Las metodologías de estudio social, tanto formales como de comprensión, también requieren de ser estudiadas críticamente. Y la crítica deberá de ser más fundamental en tanto que se enfoca en el pragmatismo, es decir, en la determinación de lo que funciona y lo que no funciona.
La crítica metodológica se dirige al individualismo metodológico, con lo cual esperamos advertir si bajo sus principios es posible conseguir, pragmáticamente, los bienes que tratamos aquí, de manera efectiva, la salud y la libertad, individuales y sociales.





















