Teoría de la estructuración en salud pública

Pobreza y distribución desigual de la salud como fenómeno social sistémico

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Anthony Giddens

Aquí estudiamos la utilización de la teoría de la estructuración (Giddens, 1979) en la salud pública, y en relación a la concepción de sistema social, en donde se enmarca el fenómeno de la pobreza como desigualdad de la distribución de la salud (Battle-Fisher, 2015).

La salud es un bien económico, cuando lo consideramos como un satisfactor material. El cuerpo no presenta, cuando sano, señales de malestar. Existe, por otra parte, la salud mental, la cual también es posible de reconocer por medios empíricos, y se calculan cantidades que permiten estudios objetivos del bienestar mental de los individuos.

La salud es también un bien económico cuando su escases o su abundancia, obedece a los medios sociales por los que se distribuye el bien entre la población. La salud es pues una consecuencia de las relaciones sociales, cuando el comportamiento económico de los individuos, o de las sociedades, como es la producción y el consumo de alimentos, de medicinas, de servicios médicos, terapias diversas, información, etc., se realiza en el marco de un sistema social, económicamente capitalista.

Como todo bien económico, la salud también se distribuye entre la población, en sociedades capitalistas, de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda. Esta ley se cumple en estados en donde la propiedad privada de la salud se justifica por la compra de la salud. Así pues que la salud se compra y se vende. Sin embargo, aunque hay enfermedades que tienen su origen en las acciones individuales del paciente, hay otras que se originan por causas sociales. Los gastos para recuperar la salud deben en este caso ser cubiertos por el responsable de esas enfermedades, por lo que las leyes han determinado acciones del gobierno que se responsabilizan de la salud pública, que no precisamente de la privada.

Otro origen de la responsabilidad gubernamental de la salud pública es que hay enfermedades que se propagan especialmente rápido y difíciles de controlar sin organizaciones institucionales de los estados. Aparecen epidemias, las cuales requieren de acciones sociales que habrán de penetrar en la voluntad de los individuos para el bien de la comunidad. Este es un problema de la filosofía política, especial para el liberalismo y su crítica.

Ideológicamente, el liberalismo, como movimiento político, se afirma su ética de la libertad individual de los agentes sociales, en contraposición a la fuerza coercitiva de las instituciones estatales. Sin embargo, un gobierno liberal habrá de servirse de los medios institucionales para la organización de la vida social liberal, sobre todo en los aspectos económicos, de la producción y del consumo. Y podemos agregar, que en la libertad económica del consumo, también se cuida la libertad política de la autodeterminación.

Pero cuando el bien es la salud, tanto privada como pública, el liberalismo encuentra que este bien satisfactor depende de algún grado de reducción de la libertad voluntaria de los individuos, por su propio bien individual, pero solamente por medio del bien social, la salud pública.

Pero científicamente, esto se puede explicar mediante teorías que nos den cuenta de la realidad de la acción social humana. La teoría de la estructuración intenta mostrar las relaciones sociales como relaciones entre agentes y estructuras. En general se dice que la acción genera estructura, y la estructura genera acción. Entendemos pues que se podría aparecer una forma sistemática de la dinámica social entre estas generaciones de acciones individuales, y estructuras sociales.

Se presupone, por lo que se ve, un sistema social, desde el cual se pueden apreciar las relaciones sociales. Dentro de éste, la salud, igual que la riqueza, se distribuye entre la población, generalmente de manera desigual.

Esta desigualdad puede observarse originada desde las decisiones individuales. En efecto, se puede observar que la desigualdad comprende un fenómeno de formación de grupos, y de identidades, en base a las acciones de los individuos que deciden interactuar con sus iguales, y generar asociaciones frecuentes, con unos más que con otros fragmentos sociales. La desigualdad, entre grupos sociales se aprecia como un fenómeno macrosocial, pero su origen se observa en las decisiones individuales. Sin embargo, desde la teoría de la estructuración, se puede reconocer que estas decisiones de individuos particulares están determinadas en cierta medida por el ambiente, que es la estructura del sistema social.

Es interesante ver que este modelo de observación teórica remite al estudio sistémico de la distribución de la salud, que trata de determinar causas que vienen de diferentes direcciones entre lo que ocurre en lo microsocial y en lo macrosocial. La pobreza se expresa entonces en términos de desigualdad, cuyas causas se ven desde lo individual, pero también desde lo colectivo. ¿Qué son, por ejemplo, las condiciones de género y de raza, dentro de un sistema de relaciones sociales capitalista? En Estados Unidos se refieren números crecientes en pobreza y de vulnerabilidad en términos de salud pública, en mujeres negras.