La guerra civil de Siria

Interéses económicos y conflictos políticos y religiosos

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Atentado químico con gas sarín en Jan Sheijun, Idlib, Siria

La guerra civil de Siria inició en 2013, después de la primavera árabe de 2011 iniciada en Túnez. Los motivos de la insurrección fueron la falta de libertades políticas y religiosas, el alto desempleo, y la corrupción en el gobierno de los países árabes. En Siria se tiene una Constitución desde 1973, en donde se declara una República democrática, popular y socialista, siguiendo las políticas del socialismo árabe, que es la ideología de Gamal Abdel Nasser, y base del partido Baath árabe socialista. Esta política se enfrenta al fundamentalismo islámico, interpretado como un falso panarabismo, faltante a las libertades religiosas y al laicismo del gobierno. Así pues, se acusa al gobierno de Bashar Al Asad de no cumplir con los mandatos de la constitución, ni de los principios ideológicos del partido Baath o Baaz.

En las fechas del 4 y del 6 de abril de 2017 hubo acciones que movilizaron la incertidumbre del conflicto, después de haber tenido una serie de conversaciones entre el gobierno sirio y la oposición siria en Ginebra, con la organización de la ONU, en donde se declaraba un cese al fuego. Pero en el 4 de abril tenemos noticia de un ataque químico en la ciudad de Jan Sheijun, al norte de Siria, lo cual obtuvo una respuesta bélica por parte de Estados Unidos en el 6 de abril.

El responsable del ataque químico ha sido mayoritariamente adjudicado al gobierno Sirio de Al Asad por parte de la comunidad internacional. Por esa razón, las respuestas estadounidenses han sido apoyadas por diferentes gobiernos del mundo. Sin embargo, las responsabilidades de los ataques químicos no son claras hasta el momento. La información no ha sido bien tratada, y persisten las dudas sobre la responsabilidad de Al Asad en ese atentado.

Existe la versión de ese gobierno de que el armamento químico se propagó por la ciudad, después de haber sido bombardeados algunos puntos de la oposición (en este caso de la fracción yihadista-salafista, rama siria de Al Qaeda), en donde se manipulaba lo que al parecer es gas sarín, que es un líquido que se puede vaporizar y ser expandido por el medio ambiente. Esta versión justificaría de alguna manera la responsabilidad del gobierno sirio. Pero también esta versión permite acceder a la justificación del ataque de Estados Unidos, pues la información que se filtra deja ver que la expansión del gas fue motivada por los ataques aéreos de Al Asad.

Ciertamente que los ataques de Estados Unidos del 6 de abril deben de ser justificados desde las investigaciones de la ONU sobre la causa de los ataques químicos y de sus responsables. Pero se une la controversia por la adelantada reacción de Trump, quién alega la necesidad de la defensa nacional. No se podía esperar pues, a una resolución de la investigación de la ONU.

El panorama es difícil de ver, pues la guerra civil contiene una abigarrada geografía de alianzas y desalianzas entre fracciones rebeldes, grupos diversificados de personas, entre fieles y disidentes, durante toda la cronología de los conflictos.

En general, es clara a la vista la oposición entre Estados Unidos y Rusia en cuanto a la situación de Al Asad en el poder. Debemos incluir también el poderío de China al tener relaciones económicas con el gobierno de Siria. Y desde 2014, Daesh o el estado islámico entra en el conflicto, siendo enemigo de todos, de Rusia y de Estados Unidos. En segundo lugar debemos tomar en cuenta a los aliados de Estados Unidos en este respecto, como son Francia, Alemania e Inglaterra. Muchos países latinoamericanos se unen al rechazo del uso de armas químicas, y a la reacción de Estados Unidos. Pero contemos con la opinión de Bolivia, quien se une a Rusia, en el respecto de que es necesario primero investigar las causas del ataque, antes de cualquier determinación bélica de seguridad por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (UNSC).

Lo que tenemos es esto. Que el gobierno de Siria soltó objetos desde el aire por bombarderos soviéticos Sukhoi Su-22, cuyos proyectiles no pueden ser llenados por el gas sarín. Pero según otras fuentes, la población hubo de afirmar que vieron caer también bombas químicas desde el aire. Así se apreciaría que el gas no vino desde las instalaciones en tierra, sino que por el contrario desde el aire; y los aviones que surcaban entonces eran de las Fuerzas Armadas Árabes Sirias (SAF en inglés), cuyo mando lo tiene Al Asad.

Esta información es muy limitada, y cualquiera que desee ver objetivamente el conflicto, abandonaría resolver el problema desde una discusión sobre quién es responsable de esos ataques químicos, fuera de una verdadera investigación científica.

De mientras, podemos estar ciertos en algo, que es la importancia del petróleo, sobre todo en la región de Alejandreta, en la frontera con Turquía. De modo que desde una visión perspicaz, los motivos políticos y religiosos pueden parecer más bien pretextos para ocultar intereses económicos, centrados en la explotación de la riqueza del petróleo sirio.