La Independencia hoy

Juicio de la historia, y decisiones del presente

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Miguel Hidalgo y Costilla, por José Clemente Orozco, en el Palacio de gobierno, Guadalajara, Jalisco

En 1810 la historia de México fue marcada como el inicio de la guerra de Independencia, por el día 15 de septiembre. Dos años antes el virreinato de José de Iturrigaray fue interrumpido, por sospecha de corrupción, debido en parte a la consolidación de los llamados “vales reales”, con los cuales la corona de Carlos iv, desde España, imponía pagos extraordinarios a los súbitos de la Nueva España, pues había que aliviar las finanzas caídas por las derrotas en las batallas contra el Reino Unido, en favor del nuevo régimen de Napoleón Bonaparte.

Desde el mero principio, podemos decir, el gobierno monárquico español nunca tuvo seguro poder sobre de la Nueva España, y las crisis de 1808, debió de detonar en una serie de intrigas contra el virreinato, concluyendo con el inició de la guerra de Independencia.

Fuera de las causas fundamentales de la Revolución Francesa (1789-1799), hallándose derivadas las guerras napoleónicas (1799-1815), con las cuales Napoleón enfrentó al Reino Unido, a Portugal, y a España, invadiéndola con el permiso de Manuel Godoy entre 1808 y 1813; estas noticias se retomaron en la Nueva Galicia, en el 20 de noviembre de 1810, en el periódico El Despertador Americano. Correo político económico de Guadalajara, con lo cual se habría de justificar, o de explicar quizás, los levantamientos contra el gobierno español, realista en la Nueva España, que la insurgencia emprendió dos meses antes en el 16 de septiembre de 1810.

Esta guerra de Independencia en México, podemos decir, es una consecuencia de lo que ocurría en Europa; sin embargo, no es necesaria esta narrativa para entender el presente de los americanos a principios del siglo xix. Acá, lo que importa es la relación entre españoles y criollos. También importa lo que hay con los mestizos y los indígenas. Los impuestos extraordinarios ya no fueron tolerados por los ricos novohispanos afectados, como es el caso de Pedro Moreno y su esposa Rita Pérez. El amo Torres ya gozaba de riquezas también. En efecto, podemos pensar que defendieron su propiedad, la cual ya no era sostenible. Entre criollos, mestizos e indígenas, emergió un enemigo común oportunamente debilitado, el gobierno español. Se unieron pues las fuerzas necesarias para esa independencia. Y para dejar, por supuesto que sí, en su lugar, otras nuevas dependencias políticas, económicas, y sociales; todo lo cual se puede reunir para generar dependencias completas, en lo material, pero también en lo espiritual.

Sin embargo hoy, en nuestro presente, siendo conscientes de que no es posible para el ser humano, la misma especie de libertad que la de un ave, dentro de lo que cabe, los mexicanos se sienten libres, y gritan en celebración en las plazas públicas. Gritan “¡vivas!” a los héroes de la patria, a Hidalgo, a Ortiz de Domínguez, a Allende,  a los Aldama, a Morelos, a Moreno, a Torres. Pero estas son personas del pasado, elevadas a la gloria de la historia. Ahora, se llaman héroes a los migrantes mexicanos en Estados Unidos, y se grita también ¡viva! por ellos.

Las motivaciones en contra de las nuevas dependencias no deben ser las mismas que las de antes.

Hayga sido como hayga sido, nuestro presente es lo importante. Podemos ignorar de una vez las narrativas del pasado. Sabemos que él nos ha determinado, y lo sabemos porque así vivimos hoy. Y el presente nos presenta nuevo retos y problemas, y requieren de nuestras nuevas decisiones. De nuestro pasado no somos responsables, pero sí de nuestro presente, en parte solamente, y del futuro enteramente.

Agustín Rivera, en 1887, nos muestra un balance de la histórica reciente de la independencia de México. El balance es entre la versión favorable a la insurgencia, y la favorable a los realistas. Entre Lucas Alamán y Carlos María de Bustamante, Rivera intenta mostrar una historia objetiva, donde se dejan de suavizar o de exagerar los crímenes y los beneficios de unos y de otros. Así, si con Alamán, los realistas son los buenos, Hidalgo es el malo, y la revolución de independencia no tiene nada que ver con los indígenas, que lucharon para otros, los criollos; por el contrario, con Bustamante, Hidalgo tomó en cuenta la opinión de los pueblos originales de México, y qué estos participaron con pleno conocimiento de causa en la revolución.

Ni Bustamante y ni Alamán, tenían así, la posición de juez histórico, como sí la tiene Rivera; eran ellos, por el contrario, testigos de y participantes en los hechos. Nosotros igualmente, podemos juntar más elementos valiosos para el juicio moral de la historia. Pero hoy lo que más importa es un presente que se corresponda a sí mismo más que al pasado. Deberíamos desprendernos de este pasado, que se muestra incierto; y, lo que es más, que no podemos ni debemos responsabilizarnos de él.

Que sea ésta nuestra nueva revolución de libertad, con la cual nos despojemos de responsabilidades que no nos pertenecen, y que nos ocupemos de las que sí nos tocan hoy, día 18 de septiembre de 2017.