La primera revolución industrial (máquinas de vapor) implicó cambios profundos en la sociedad. La producción agrícola iniciada en el neolítico se cambió hacia una producción mecanizada, modificando el trabajo humano, el consumo, y la forma de vivir de los hombres.
En la mitad del siglo XIX la industria se volvió a modificar debido a los avances tecnológicos en la producción de energía (petróleo y electricidad), en el transporte (ferrocarril) y en las comunicaciones (radio). La vida humana vuelve a mostrar cambios intensos.
Pero en la segunda mitad del siglo XX se habla de una tercera revolución industrial (automatización), la cual tiene que ver con nuevos avances técnicos, sobre todo en las comunicaciones (internet), y la posibilidad técnica de renovar la energía, y de organizar eficientemente la producción y el trabajo (excluviamente).
El internet de las cosas presenta la posibilidad de generar una nueva revolución industrial, la cuarta, donde la eficiencia en las organizaciones y en la producción toma elementos sistemáticos. La idea de ecosistema es penetrante en un nuevo paradigma de la eficiencia económica, referente a la reducción de externalidades, sobre todo a las que afectan al medio ambiente. Ahora se habla de una fabricación inteligente, la cual implica la correspondencia de la producción con el consumo. Se trata pues de un verdadero equilibrio entre la oferta y la demanda. Todo ella habría de implicar en nuevos cambios importantes en la vida humana.
El ambiente político internacional se mueve en una nueva reorganización geopolítica, la cual básicamente está entre las políticas de libre mercado y libre migración, y las políticas proteccionistas y antimigratorias. El gobierno republicano de Estados Unidos, en este sentido, contrasta claramente con el de Alemania y el de México. México (con Miguel de la Madrid), desde 1982, junto con el impulso del Reino Unido de Thatcher y Estados Unidos de Reagan, inició una etapa de apertura comercial, la cual en los años 90 se desarrolló de manera importante con el acuerdo de libre comercio con América del Norte (TLCAN). Este acuerdo presenta buenos números para México. Sin embargo el presidente Trump alega que en ese periodo de apertura comercial los números no son buenos para Estados Unidos. Se habla de un déficit comercial de Estados Unidos con respecto al superávit mexicano, pero también con respecto al alemán y con el chino.
La reciente salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, referente al cambio climático, han motivado a los diferentes países a buscar nuevas alianzas comerciales y políticas. México ha diversificado sus acuerdos comerciales con otros países del mundo, como con China y Alemania, por ejemplo, reafirmando la política neoliberal, impulsada por las recientes reformas estructurales del gobierno actual, con lo cual se espera mantener el superávit comercial del que se habla.
Pero el comercio también se ve afectado por la política ambiental de París. Esta política se ve amenazada por la negación de la importante influencia económica de Estados Unidos; pero se le nota también reforzada por la reacción internacional ante tal negación. Desde la reacción, la política ambiental encuentra espacio en el desarrollo industrial moderno, cuando se debate la posibilidad de la construcción de sistemas informáticos (internet de las cosas), que permitan una eficiencia en la producción industrial, en el interior de las organizaciones; pero también una eficiencia en el consumo, hacia el exterior de la producción. Esto quiere decir que habría de haber pues una eficiencia en la relación de la oferta y la demanda, y aquí el concepto de la eficiencia puede ser relacionado con el de responsabilidad social y ambiental, pues desde una visión sistemática, la eficiencia es por tanto sistemática. En este sentido, el objetivo de las utilidades habría de distribuirse equilibradamente entre el sector privado de las empresas (la producción) y el sector público de la sociedad civil (el consumo); lo cual significa la reducción de las externalidades, sobre todo hablando de aquellas relacionadas con las afectaciones del medio ambiente.
Estos son algunos temas tratados en la reunión de la canciller alemana Angela Merkel con el presidente mexicano Enrique Peña, donde habremos de estar atentos sobre los avances de una posible renovación de tratado de libre comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM).























